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El arte griego pre-helénico

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helena de troya

El arte prehelénico se divide en dos períodos: Minoico y Micénico, situado entre el 1800 y 1450 aC. uno y entre el 1400 y el 1100 aC. el otro, respectivamente.

El período minoico tiene su origen en la isla de Creta mientras que el micénico se desarrolla en la península del Peloponeso y el Asia Menor. En ambas etapas se da comienzo a la utilización preponderante de columnas de madera (troncos de ciprés) cuyos capiteles están constituidos por toros, figura zoomorfa que prevalecerá en casi todas las artes de esta etapa prehelénica, al igual que la figura del hacha doble, amuleto del que deriva “laberinto”.

dibujo de megarón
El «Megarón», principio de los templos griegos.

En arquitectura se construyen los famosos “megarón” que serán las bases de los palacios y los futuros templos griegos. Las construcciones de Knosos o Cnosos (descubierta en el siglo XX y de la que se cree era la residencia del Rey Minos), Faistós, Malia y Hagia Triada son paradigmas de este tipo de edificio minoico, destruidos por un terremoto y prontamente reconstruidos. Poseen varias características comunes (ubicación en la cima de colinas, su orientación, la forma de división de ambientes, etc.).

Pintura

los niños Pugilistas
Mural de «Los niños pugilistas», comienzos del arte griego.

La pintura se manifiesta en frescos decorativos, realizados con una técnica similar a la marquetería, hallados en las mayorías de las residencias de los edificios, plasmando lo que sería una de las ceremonias más extrañas y atrapantes del mundo antiguo: el salto ornamental por sobre la cabeza de toros.

El príncipe de los lirios, el fresco de Parisina, de los niños pugilistas, o el joven pescador, son ejemplos de otra de las formas expresivas pictóricas del arte prehelénico minoico, donde se observan procesiones y figuras humanas, que aparecen de perfil y con colores planos, de neta influencia egipcia y mesopotámica, pero con visos propios donde se destaca el movimiento, el colorido y la originalidad. Las pinturas no se continúan con el concepto moderno de cuadros sino como decoración completa de muros y con una significación conjunta de todo el edificio.

Escultura

rey minos
Knosos, ¿la residencia del Rey Minos?

La escultura está constituida por vasijas pequeñas de loza o cerámica vidriada (obtenida en hornos a temperatura idónea), de paredes muy finas, con figuras de diosas o sacerdotisas con el pecho desnudo y portando serpientes enroscadas en sus brazos (“diosa de las serpientes”, ver foto al costado); también predomina la realización de miniaturas de cabezas de toro en esteatita negra y cristal de roca.

Respecto a la cerámica se pueden diferenciar dos estilos particulares: el Kamarés y el naturalista. El primero de ellos caracterizado por la representación de la vida palaciega con predominio de fondo negro decorados con temas abstractos. El periodo naturalista, como su nombre lo indica, se destaca por la representación de motivos florales y marinos.

escultura pre helénicaEl período minoico se suele dividir en un periodo prepalacial (el palacio es el símbolo de poder económico) y palacial. Ambos subperiodos se caracterizan, en diferentes intensidades, por una estética propia de una civilización rica y refinada, con predominio de un arte colorista, alegre, laico y sin convencionalismo, rayano en lo profano, donde se produce un acercamiento al arte occidental (sin la magia orientalista).

El carácter netamente económico otorga a los palacios un protagonismo determinante como centro de comercio y de almacenamiento (grandes espacios son dedicados a abarrotar vinos, aceite y otros productos), además de representar a un cosmos ordenado y equilibrado, sin formas laberínticas. Se destaca la construcción de retretes y sistemas importantes de desagües. No existen murallas ni vestigios de armas. Resta destacar la calidad de la joyería minoica, reclamada por los príncipes de la Grecia continental.

objetos de arte pre-Helénicos
Baño de Nestor de Pilos: obsérvese la horma de la cabecera de la bañadera para apoyar la nuca cómodamente.

En esta etapa del arte prehelénico, el periodo Micénico, se despliega a partir del año 1400 aC. en Micenas, devenido centro de poder político y cultural en el Egeo, desplazando a Creta. La arquitectura impone el megarón antes mencionado, pretendiendo dar orden al palacio minoico. Repiten el uso de las columnas de grosor descendente. Los palacios presentan una distribución estratégica por el territorio debido a los grandes vínculos comerciales desarrollados por Micenas con Egipto, Europa y otras civilizaciones importantes. Aparecen las primeras murallas de defensa y los muchos ambientes se dedican a almacenes militares. Se destacan los palacios de Tirintos y de Néstor de Pilos. La arquitectura funeraria se torna suntuosa en contraposición con la austeridad minoica. La escultura carece de monumentalidad, salvo el altorrelieve de la Puerta de los Leones. Se han hallado ídolos pequeños en terracota pintada con colores oscuros. La pintura sigue la línea de los frescos pero con motivos y técnica mucho más rígida que la de sus predecesores donde predominan las escenas de caza o de guerra. La cerámica da al mundo las famosas “minianas” de color gris metalizado. En una segunda etapa aparece la cerámica Egina para luego dar a paso al denominado estilo Palacio (copas, ánforas y cráteras de líneas esencialmente minoicas aunque más ordenadas y racionalistas). La suntuosidad se manifiesta en la orfebrería, cuya originalidad y calidad es digna de admiración. Se destacan las máscaras, cuyo máximo exponente es la de Agamenón.

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