Diversos estudios demuestran que la cebolla es un alimento preventivo contra este mal debido a sus compuestos orgánicos ricos en azufre. Si consumimos cebolla en nuestra dieta prevenimos el crecimiento tumoral y la formación de radicales libres.
1- Cáncer de colon: la cebolla es muy rica en agua (representa cerca de 90% de su composición) y posee un alto contenido de fibra, vitaminas y minerales. Sus propiedades están relacionadas a una disminución de padecer cáncer colorrectal.
2- Cáncer de próstata: existe una asociación positiva entre la ingesta de vegetales allium y el cáncer de próstata; se ha probado que los hombres con un mayor consumo de cebolla, ajos y cebolletas tienen un menor riesgo a contraer cáncer de próstata.
3- Cáncer de estomago: ingerir o incluir verduras y cebolla en las dietas reduce el riesgo a contraer cáncer de esófago y de estómago. Se cree que no solamente previene esta enfermedad sino que posee efectos protectores si se consumen alimentos de la misma familia.


