Historia de la música cristiana

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música cristiana en vivo

(No quiero leer! Llévame directo a escuchar música cristiana)
La música cristiana tiene su origen exactamente idéntico al de esa religión: el cristianismo adoptó la música con características particulares (ver también grupos de música cristiana) como una forma más de ceremonia litúrgica. La música cristiana nació como una oración cantada, cargada de devoción (“el que canta, ora dos veces” diría San Agustín).
De la música cristiana antigua, esto es anterior a la edad media, no se conoce autor, esto en razón de que su único objetivo era configurarse en una plegaria y no en una obra artística. La música cristiana conoció a lo largo de su existencia una cantidad enorme de géneros. El más antiguo y quizás el primero de ellos es la Salmodia, costumbre de los primeros griegos de que un solista y algún coro cantaran salmos completos con una estructura silábica.

Ya por el siglo V de nuestra era, la música cristiana conoce otros géneros conocidos como “común de misa” en los que la liturgia bizantina transforma ciertos textos en canciones uniformes que serán parte de todas las celebraciones del sacrificio de Jesús; allí nace la misa como la conocemos y los cánticos como el Gloria, el Credo, Agnus Dei, Cristo ten piedad (o Christe eleison derivado Kyrie eleison), etc. Proveniente de la antigua Judea y encallando en la iglesia ambrosiana italiana, la antífona (canto alternado entre dos coros antes de los salmos) se instaura con fuerza en las costumbres. Además del común de la misa, esta celebración contenía cantos propios para determinadas fechas como el introito, el ofertorio, la comunión, etc, que le imprimen aún más variedad a la música cristiana.

“El que canta, ora dos veces” –San Agustín

partituras gregorianas
Foto de partituras auténticas gregorianas (clic para ampliar)

El canto gregoriano (ver también letras de música cristiana) evolucionó hasta los géneros conocidos como tropo (de origen bizantino) y la sequentia. El camino recorrido por la música cristiana hasta la actualidad es sorprendente y más llamativo aún es que se trate de un proceso acumulativo donde mucho ha cambiado pero mucho se conserva.  David tocaba música para el rey Saúl; Bajo el título de música cristiana actualmente se encierra gran diversidad de géneros musicales cuyo contenido es el mensaje cristiano.

(Hazte un favor y no dejes de escuchar el siguiente video de música cristiana en vivo)

La música cristiana, como la música en sí, tiene el poder de generar un clima, un ambiente donde el mensaje penetra con mayor profundidad. Los cantos alegres como el Góspel estadounidense han evolucionado a gran cantidad de géneros musicales como la salsa, el reggaetón, el rock and roll, el rap, country, western, jazz, Broadway, folk, clásico, Nueva Era, etc. Esta música cristiana está dirigida, de manera proselitista, hacia los jóvenes. Grandes autores de fama internacional como Juan Luis Guerra, Ricardo Montaner, Yuri, etc., se han sumado a las filas de la música cristiana incorporando en sus letras el mensaje de Dios. La música invade la vida de las personas; es una compañera en los momentos de soledad, ameniza los encuentros, es fuente de sosiego, de alegría; la música cristiana es un bálsamo, una luz para el alma. La música cristiana es un canal inigualable para transmitir vivencias, testimonios, ideas.

coro cristianoEn la actualidad existe un canal denominado música cristiana TV dedicado en forma exclusiva a este hermoso género musical y, acompañando el desarrollo tecnológico, se puede bajar música en formato mp3, ver videos, dejar mensajes en una sala de chat o blog, a través de sitios dedicados a la música cristiana en internet.

Las personas pasan incontables horas absorbiendo música; en su casa, en el transporte, en el trabajo o a través de internet. Los jóvenes son los grandes consumidores de música y los más abiertos a encontrar nuevas respuestas a sus preguntas incipientes sobre la vida, la muerte, el dolor, la felicidad y la trascendencia.

Si, además de hallar placer en la sucesión de acordes, las letras pudiesen brindar aunque sea tan sólo una idea para la reflexión, el beneficio sería enorme. Eso pretende la música cristiana, ofrecer una visión distinta de la vida, de las relaciones, del amor, del compromiso, de lo cotidiano. La música cristiana avanza a pasos agigantados, llena estadios, invade emisoras, ocupa rankings. Solo para tener una idea: en 1996 se vendieron 33 millones de discos de música cristiana solo en los Estados Unidos; un año después fueron 44 millones y hasta la actualidad no para de crecer.

Escuchar música cristiana moderna

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