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Calefacción radiante: convección del calor para climatizar desde el suelo

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La calefacción es algo fundamental en cada una de las dependencias, gracias a ella somos capaces de soportar las inclemencias del invierno y evitar a su vez, miles de enfermedades que solemos contraer en esta época. Pero a medida que pasaron los años, muchos fueron los técnicos que se decidieron a investigar los distintos tipos de calefacción con el objetivo de mejorar su rendimiento y buscar nuevas alternativas. Lo han logrado, hoy contamos con múltiples modelos de climatización, pero entre ellos hay uno que se destaca por sus características únicas: la calefacción radiante.

La calefacción radiante suele instalarse utilizando tuberías de hierro, de tipo multiplicada, de PVC o de cobre, la que más se estila en las casas ya construidas son las tuberías de cobre; el hierro ya no es hoy un material muy confiable para este tipo de sistemas, ni si quiera se emplea para la instalación de agua caliente o fría. La tubería multiplicada suele utilizarse para instalar sistemas de calefacción en obras grandes, en donde las mismas deben estar empotradas en las paredes o suelos, a su vez cuenta con la ventaja de tener una instalación rápida. En las viviendas más modernas la calefacción se instala mediante un sistema bi-tubular, el cual se instala sin necesidad de hacer ninguna refacción u obra. Hoy la calefacción radiante ha evolucionado mucho, y todos los sistemas poseen bombas de circulación, algo que no sucedía 20 años atrás.

Los tipos, ventajas y desventajas de cada uno de ellos

calefaccion-radianteNo todos los sistemas de calefacción usan el gas como principal fuente de energía, la calefacción radiante nos permite instalar varios modelos que van desde suelos radiantes hasta sistemas eléctricos. Los radiadores eléctricos, las bombas de calor y los calentadores forman parte de estas opciones.

Las bombas de calor se consideran uno de los más modernos tipos de calefacción que encontramos hoy en el mercado, funcionan de forma muy similar a un equipo de aire acondicionado, incluso poseen un aspecto muy parecido. Las bombas nos brindan calor de forma constante y homogénea debido a que el aire caliente se mantiene al ras del suelo evitando de esta manera la formación de bolsas de aire. La gran ventaja de este sistema es que su consumo es mínimo así como su mantenimiento.

La calefacción radiante incluye también a los acumuladores de calor, estos se instalan sencillamente y no necesitan ser mantenidos regularmente. Lo que estos acumuladores hacen es retener el calor durante un lapso de tiempo, almacenándolo para luego soltarlo durante el día, reduciendo así el costo económico hasta un 40%. Se aconseja instalara estos aparatos en los lugares de la casa que posean mayor actividad. Pero el rey de estos sistemas de calefacción es el ya muy conocido suelo radiante, aquí se calienta una tubería especial que es instalada por debajo de las paredes o suelo (sin importar qué tipo de construcción sea).

suelo-radianteEste sistema es el más moderno del mercado, pero se recomienda su instalación sólo si la casa se encuentra en obra, de lo contrario el gasto sería muy grande y si las necesidades de calefacción no son muchas sería una pérdida de tiempo y dinero. Este tipo de calefacción radiante se diferencia de las demás debido a la forma en que se distribuye el calor, el mismo es el mismo en cada una de las zonas de la vivienda.
El calor procederá del lugar en donde se hayan instalado las tuberías (pared o suelo), lo que hará que se extienda por las partes inferiores impidiendo que se formen bolsas de calor cerca del techo, evitando a su vez, que se reseque el ambiente.

Este sistema de calefacción se recomienda en zonas en donde el frío se sufra de forma constante, ya que de lo contrario estaríamos invirtiendo más dinero del que realmente deberíamos. El suelo radiante se caracteriza por tener una gran resistencia y por ser muy seguro, a su vez el consumo es muy bajo (20% menos comparado con los sistemas de calefacción a gas). Decimos que es seguro ya que al concentrar sus instalaciones en lugares no visibles ni tangibles, evitamos cualquier tipo de accidente que suelen ocurrir con los radiadores tradicionales. Además, otra de sus ventajas es la cantidad de espacio que nos ahorramos. Podemos elegir entre múltiples sistemas de calefacción, ya que hay uno para cada necesidad, lo fundamental aquí es determinar cuál será el que necesitaremos nosotros de acuerdo a las dimensiones de nuestro hogar y a lo que estemos dispuestos a pagar con respecto al consumo y mantenimiento.

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