LA BIOGRAFIA DE ADOLF HITLER

Biografia, la historia de uno de las personas mas polemicas del siglo XX, la vida y obra de Adolfo Hitler.

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Biografia de Adolf Hitler

Adolf Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Braunau an Inn, Austria, en el seno de una familia clase media. El padre de Adolf, Alois Hitler, era un funcionario de aduanas, violento, alcohólico y mujeriego, propinador de golpizas a sus hijos y a su esposa y de quien se dice terminó sus días en un manicomio.

Su madre, Klara Pölz, tercer matrimonio de Alois, muere a los 47 años de edad después de tener 6 hijos de los cuales sólo 2 llegarían a la mayoría de edad: Adolf y su hermana Paula. Esto la torna una mujer sobreprotectora.

Foto Adolf Hitler

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Foto del libro de Adolf Hitler
Mi Lucha

Primeros años en la vida de Adolfo Hitler

Adolf Hitler fue un pésimo estudiante al que le resultó imposible culminar la escuela media. Su afición por la pintura lo conduce a intentar en dos ocasiones ingresar a la Academia de Bellas Artes austriaca, siendo rechazado en ambas oportunidades y tildado de mediocre (una vez en el poder y tras someter a Austria, ordena personalmente a sus SS –Schutz Staffel- el asesinato del director de la Academia, entre otros).

Sin estudio, sin solvencia económica y sin trabajo, su destino inexorable es la miseria. Fue un vagabundo andrajoso, pelilargo, barbudo y sucio, durmiendo en la calle o en refugios públicos durante varios años. Los pocos trabajos que lograba conseguir de barrendero, obrero en alguna fábrica o changarín en los trenes, eran breves pues lo despedían prontamente por su ineptitud para las tareas físicas.

Su mudanza a Munich no cambia su mendicidad, que durará hasta 1914. Huye de la conscripción militar durante años hasta que al presentarse es rechazado por su físico despreciable.

Adolf Hitler y la Primera Guerra Mundial

El estallido de la Primer Guerra Mundial es la salvación para Hitler, quien se ofrece como voluntario, y aunque con reticencia, es aceptado. En las trincheras demuestra su verdadera valía siendo un combatiente con un coraje increíble. De hecho, salvó su vida milagrosamente en más de una ocasión, haciendo de correo en el frente. De todas formas sólo llega a ser cabo. Ciego por el gas mostaza, con dos cruces de hierro adornando su legajo y su uniforme, se entera de la capitulación alemana, y junto con todos los soldados no puede soportar semejante decepción. En el hospital de heridos y bajo la consternación producida dice recibir un mensaje de la Divina Providencia que le encarga la futura conducción del destino de su país.

Finalizada la guerra desempeña tareas de oficial de instrucción hasta 1920, ya que al  año siguiente es el jefe del Partido Obrero (que luego será el Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo) al que ingresó en 1919 cuando tan sólo tenía 50 integrantes.

Esa cuota de poder y su fama militar le reportan que figuras como Lüdendorff y Göering, héroes de guerra, se unan a sus filas ideológicas y encabecen el putsh (golpe de estado) contra la República de Weimar (1923). Desmantelada la intentona sediciosa es condenado junto al resto a 5 años de prisión (de los que sólo cumplirá unos meses).

El fruto de la reclusión es su libro “Mein Kamp” (Mi lucha) que vende millones y que sintetiza su plataforma política en el expansionismo hacia el este (contra el comunismo ruso) y el antisemitismo (demonizando a los judíos y achacándoles los padecimientos del pueblo alemán).

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Foto de Adolph Hitler junto a otros militares

Los inicios de Adolf Hitler en la politica

A partir de 1924, una vez en libertad gracias a una amnistía general, se dedica a reorganizar su partido inspirándose en su ídolo: Benito Mussolini. En vez de los “camisas negras” italianos se tiñen “pardas” en la versión alemana; “Duce” se transforma en “Führer” (guía).
Las ideas reflejadas por el partido lo llevan a obtener en 1932 catorce millones de votos.
Alemania es un caldo de cultivo para la existencia y el apogeo de un líder como Hitler. No es errada la afirmación que el Tratado de Versalles es la causa de que el mesianismo sea una opción electoral. Adolfo Hitler es producto de la primera guerra.
Los germanos tenían una cultura militar que subyacía en todos los órdenes de la sociedad; ideológicamente enrolados en un nacionalismo romántico donde el Estado era la representación del espíritu del pueblo.

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Foto de Hitler junto a Mussolini


Se trataba de una comunidad racista, donde la hiperinflación y la desocupación (muy alta por ese entonces) eran consecuencia de las reparaciones impuestas por los aliados triunfadores en la 1919. Todo esto sumado a la frustración militar de los excombatientes, las pérdidas territoriales, un proletariado víctima de los sindicatos, una clase media frustrada y empobrecida, el odio hacia el comunismo por parte de los poderosos industriales y banqueros, un ejército herido en su honor y sobre todo la manipulación propagandística del propio Hitler, permiten que éste obtenga día a día más adhesiones, más poder; creían en su promesa de recuperar la pureza y la gloria del pueblo alemán, en su gran amor por la patria, en su valentía, en su falta de corrupción y en su oratoria.

La llegada al poder de Adolf Hitler

Göering le abre las puertas de la alta sociedad donde consigue apoyo suficiente. El presidente de la República, Hindenburg, con sus 87 años e influenciado por su hijo y su secretario de estado, convoca a Hitler a su gobierno, a pesar de detestarlo.
En 1933 gana las elecciones y asume como Canciller con Von Papen como vice. Se rodea, al contrario de Mussolini, de verdaderos genios en cuanto a eficiencia, como el mismo Göering (presidente del Reichstag y jefe de la Luftwaffe), Himmler (SS), Goebbels (Ministro de propaganda, aún hoy se estudian los métodos psicológicos utilizados), Rudolf Hess, Schact, etc.
Se autoproclama Dictador y elimina sistemáticamente a sus opositores. Proscribe los partidos políticos, prohíbe sindicatos y se adjudica el sistema de justicia. Crea la GESTAPO (policía secreta).

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Adolf Hitler y la Segunda Guerra Mundial

En 1935 procede al rearme alemán (prohibido por el Tratado de Versalles) y somete Austria, los Sudetes y Checoslovaquia en 1939 sin un disparo. Interviene a favor de Franco en España. En septiembre de ese año invade Polonia junto a los rusos, con quienes se repartiría el territorio, desencadenando la segunda guerra mundial. Francia e Inglaterra le declaran la guerra.
En 1940 toma Noruega, Países Bajos, Francia, Dinamarca, Los Balcanes y emprende la marcha contra URSS, llegando hasta Moscú.
Hitler era un genio militar que se trasladaba personalmente al campo para dirigir la batalla. Sus supuestos errores en Rusia en realidad fueron inconvenientes externos (la ineficiencia italiana y la negativa japonesa de atacar Rusia por el este). Los únicos que se le atribuyen con cierta coherencia son los de no haber invadido Inglaterra y los de mantener a Italia como aliado.
En 1944 sobrevive a un ataque de sus propios oficiales (a quienes elimina). Perdida la guerra, junto a su esposa Eva Braun (con quien contrae matrimonio horas antes) se suicida en su bunker con un disparo, siendo cremados allí mismo.

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Adolph Hitler y su llegada a Paris

Adolf Hitler fue un hombre despreciable, solo defendible en algún punto, por el neonazismo, pero fue solo eso: un hombre. Así como las religiones necesitan la llegada de un mesías, Hitler fue el títere que necesitaba el pueblo alemán.